«Lenguajes del amor: entre el idioma de la pareja y la responsabilidad afectiva» | Entrevista en Salud Total

Desde los orígenes de la subjetividad, somos constituidos por lo que Jacques Lacan denominó el baño del lenguaje y la cultura: somos hablados por las palabras, caricias y marcas de los primeros cuidadores. A partir de esa matriz primordial, cada persona forja un lenguaje del amor propio y singular. Cuando dos personas se encuentran, la apuesta vincular no radica en anular las diferencias, sino en edificar un idioma propio de la pareja: un tercer código compartido, superador de las individualidades, que exige asumir la renuncia a la propia omnipotencia para hacer lugar al otro.

Dado que la falta es constitutiva del sujeto, la aspiración a una coincidencia plena o a un lenguaje total resulta un imposible. La encrucijada surge cuando ese entramado vincular se teje a partir de lo no elaborado, dando lugar a pactos sintomáticos donde se naturaliza la mentira o el desamor: vínculos sostenidos en la trampa de saberse engañados pero incapaces de interrumpir la inercia del sufrimiento.

Frente al lugar común de sostener que «en el amor todo vale», la ética analítica introduce una advertencia crucial: si todo vale, nada importa. Lejos de la permisividad sin fronteras, amar demanda una genuina responsabilidad afectiva hacia uno mismo y hacia el semejante, basada en el respeto por los límites, el cuidado de la palabra y el reconocimiento de la alteridad.

Mirá la entrevista completa a continuación, y leé el ensayo complementario «Lenguajes del amor» al pie de esta publicación para continuar explorando este tema.

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