A partir del concepto de Françoise Dolto sobre la Imagen Inconsciente del Cuerpo , entendemos que nuestra corporalidad no se agota en lo biológico: se funda tempranamente en la mirada, los abrazos y las palabras de los primeros cuidadores. Sin embargo, a medida que crecemos, ese registro fundacional queda tensionado por un severo deber ser corporal, amplificado por el mercado, las redes sociales y la exigencia de ideales estéticos inalcanzables que reducen al sujeto a un fragmento o a una pura imagen de consumo.
La falta de coincidencia entre el envase biológico y la vivencia psíquica genera un profundo malestar. Cuando prima la mirada ajena, emergen desfasajes subjetivos como el trastorno dismórfico corporal —donde un detalle mínimo monopoliza y distorsiona la totalidad de la imagen—, las problemáticas alimentarias y una persistente baja autoestima que inhabilita registrar los aspectos vitales del propio ser.
Mediante la metáfora de la navegación, podemos pensar que el cuerpo físico de carne y hueso es el barco, pero es el cuerpo interno quien oficia de capitán y timonel. La propuesta analítica consiste en desandar los mandatos introyectados para reconciliarse con la propia historia, sanar las marcas tempranas y decidir con libertad hacia dónde orientar el propio rumbo en el viaje de la vida.
Mirá la entrevista completa a continuación, y leé el artículo complementario «Cuerpo interno y cuerpo externo» en nuestra web para continuar profundizando en esta articulación psicoanalítica.
Temática abordada: cuerpo interno y cuerpo externo».
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