«La Clínica del Garabato: el arte de no desvanecerse» | Entrevista en Salud Total

Frente a las exigencias del entorno laboral, la aceleración cotidiana o el impacto de una crisis vital —como una separación de pareja o la pérdida repentina de un empleo—, muchos sujetos experimentan la angustiante sensación de perder sus propios límites. Este proceso de difuminación subjetiva suele operar inicialmente como una trinchera defensiva: replegarse y dejar que los contornos de la propia imagen se borroneen frente a un mundo que se percibe rígido o desbordante. Sin embargo, cuando este repliegue se vuelve excesivo, el sujeto queda al borde de la invisibilidad psíquica y el abandono.

Esta vivencia se agudiza notablemente en la cultura del scroll digital: el consumo incesante de perfiles brillantes, perfectos y retocados mediante filtros genera un abismo alienante frente a la realidad del propio cuerpo. Al apagar el dispositivo y confrontarse con el espejo, el brusco contraste desfigura la percepción, precipitando una dolorosa vivencia de desmembramiento donde la persona siente que su fisonomía se desarma como un trazo confuso.

Retomando la formulación de Jacques Lacan sobre el estadio del espejo, recordamos que la imagen corporal unificada no viene dada desde el nacimiento, sino que precisa de la mirada estructurante de un semejante que aloje y otorgue contorno. Lejos de intentar sostener una fachada de falsa autosuficiencia, el dispositivo analítico brinda un espacio para nombrar el padecimiento a través de la palabra: una vía para reconstruir bordes propios y habitables, enlazados a la vulnerabilidad, la historia y la singularidad del propio deseo.

Puedes ver la entrevista completa en el video insertado a continuación, y leé el ensayo complementario «La Clínica del Garabato: El arte de no desvanecerse» al pie de esta publicación para continuar explorando este cruce entre arte y clínica psicoanalítica.

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