Permanecer en una relación que lastima —sea en el terreno de la pareja o en el ámbito laboral— confronta al sujeto con una auténtica encrucijada vincular. Aunque la conciencia registre el padecimiento, la decisión de partir suele quedar paralizada: opera allí el temor arcaico a la soledad y a la angustia de separación, donde muchas veces se prefiere tolerar un lazo asfixiante antes que asumir el duelo por la pérdida del otro.
Desde la lectura psicoanalítica, esta trampa no responde a la búsqueda de bienestar sino a la lógica del goce . Más allá del principio de placer, el goce encarna una intensidad paradójica enraizada en el sufrimiento y la repetición. Para sostener esta permanencia sin desmoronarse, entran en juego defensas como la negación, la idealización o la racionalización, velos que justifican el sometimiento y postergan la pregunta subjetiva.
Frente a los consejos bienintencionados del entorno que reclaman un «andate» o «separate» que el sujeto no puede ejecutar, el análisis abre una vía distinta. Solo al historizar las marcas inconscientes que sostienen la captura, se vuelve posible desanudar la parálisis y construir una salida orientada por el propio deseo.
Mirá la entrevista completa a continuación, y leé el artículo complementario «Atrapados en el vínculo: encrucijadas» disponible al pie de esta publicación para profundizar en su abordaje clínico.
Temática abordada:
«Atrapados en el vínculo»
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