El concepto de «figuras y sombras» propone una metáfora clínica y poética para pensar lo que acontece en el inicio de un tratamiento analítico. Cuando alguien llega al consultorio, se presenta habitualmente a partir de un motivo de consulta una formulación inicial, a menudo ordenada y tolerable, que justifica el pedido de ayuda. Sin embargo, ese motivo no es más que una figura manifiesta; un velo o semblante que suele disolverse tras los primeros encuentros para abrir paso a las sombras, aquellas historias de dolor, silencios y marcas singulares que en un principio resultaban inasimilables para la palabra.
Despejar esa imagen de superficie no es un acto automático, sino el fruto de un lazo clínico riguroso sostenido en la transferencia analítica y la confianza. Solo cuando se habilita un espacio de escucha despojado de juicios morales, el analizante puede resignificar la escena inicial y animarse a bordear aquello que permanecía reprimido o postergado. El síntoma deja de ser entonces un mero motivo técnico para transformarse en la puerta de entrada al universo psíquico y sus contradicciones.
Asimismo, esta dialéctica entre lo visible y lo oculto trasciende el encuadre terapéutico y encuentra un paralelismo exacto en el lazo social de nuestra época. Vivimos inmersos en una cultura dominada por la exhibición constante, donde se promueve la construcción de un personaje o máscara social para responder a los imperativos de pertenencia y aprobación. Tanto en los vínculos interpersonales como en las plataformas digitales, lo que se expone es una figura idealizada y vacía, arrojando a las sombras la vulnerabilidad, las dudas y la genuina subjetividad.
Frente a la tiranía del parecer sobre el ser, el psicoanálisis y los vínculos esenciales ofrecen una alternativa ética: habilitar un lugar de resguardo donde caigan las caretas del rendimiento social y emerja lo singular del mundo interior. Nombrar las propias sombras no busca eliminarlas, sino integrarlas creativamente a la propia historia para abrir caminos a una forma más auténtica de habitar el deseo.
Podés ver ambas partes de la entrevista a continuación y te invito a leer el ensayo complementario en nuestra web para continuar profundizando en este recorrido conceptual.



