«Piel marcada: tatuajes y marcas en el cuerpo» | Entrevista en Salud Total

Cuando la palabra no alcanza para tramitar el padecimiento psíquico, el cuerpo se convierte en el escenario de la inscripción. Las marcas en la piel dan cuenta de un dolor silencioso que busca desesperadamente ser localizado: en las conductas de autolesión o cortes corporales, la herida física opera como un intento de transferir y aplacar una angustia interna desbordante, haciendo tolerable en la carne lo que resulta inasimilable en el pensamiento.

Asimismo, manifestaciones como la compulsión a realizarse piercings pueden leerse clínicamente como un intento sustitutivo de obturar o rodear un profundo vacío interior. Por su parte, los tatuajes —más allá de su adopción por moda o estética— recuperan una función ancestral de pertenencia e identidad, convirtiendo la epidermis en un tapiz simbólico donde el sujeto inscribe su historia y procura retener aquellos lazos que teme perder.

Comprender estas marcas como auténticos gritos del alma permite desarmar el estigma y atender a lo que el cuerpo intenta denunciar. El dispositivo analítico propone una vía alternativa a la marca sobre la carne: abrir un espacio de escucha donde lo traumático y lo reprimido puedan traducirse en palabras, devolviéndole a la subjetividad su capacidad de elaboración.

Mirá la entrevista completaa continuación, y leé el ensayo complementario «Piel marcada» disponible al pie de esta publicación para profundizar en su abordaje clínico y teórico.

Temática abordada: «Marcas en la piel»

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