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“Dragones, torres caídas y corazones partidos”

Dos lobos

Una mañana un viejo Cherokee le contó a su nieto acerca de una batalla

que ocurre en el interior de las personas.

Él dijo, “Hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de todos nosotros”.

“Uno es Malvado – Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, soberbia, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego.

“El otro es Bueno – Es alegría, paz amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad,

benevolencia, amistad, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe.

El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo:

¿Qué lobo gana?”

El viejo Cherokee respondió: “Aquél al que tú alimentes.”

Leyenda Cherokee

 

Dragones, torres caídas y corazones partidos”

Se comunica telefónicamente la madre de un preadolescente de 12 años de edad, solicitando un turno para su hijo, a quién mencionaré como “D”.

Al encontrarse la agenda completa, le manifiesto que lo anoto en lista de espera. Ante esto, expresa: “ya no se qué hacer con mi hijo, estoy desesperada…!” (se quiebra, desbordándose en angustia y llanto). Coordino una primera entrevista con ella, dada la urgencia de la situación.

Entrevista con los padres:

Su madre y su padre se encuentran reciéntemente divorciados, realizándose las entrevistas con cada uno de ellos por separado. Ambos coinciden en su relato en: “no saber qué hacer con su hijo, dada la gravedad de sus actos”.

Motivo de consulta:

“D” en el transcurso de los últimos meses en el ámbito familiar, descalifica a su madre, amenazándola y amagando a pegarle en reiteradas ocasiones, llegando a ponerle una borde-adora en su cara mientras cortaba el pasto de su casa.

Además, en peleas con su hermana menor de 9 años, se burla de manera hiriente de su sobrepeso.

En el momento de estas entrevistas, “D” se encuentra viviendo en casa de sus abuelos, junto con su padre.

En el ámbito escolar (cabe destacar que asiste a la escuela de mayor nivel y exigencia académica de la ciudad), está desaprobado en 8 materias, pudiendo repetir de año, corriendo riesgo su continuidad en la institución.

En medio de esto, el psicólogo de la escuela cita a sus padres de manera urgente por una situación que estalló entre compañeros: “D” pidió mediante Whatss Apps a cinco compañeras de curso el “pasa pack” (térmimo con el que se solicita el envío de fotos desnudas o con poca ropa). Ante la negativa de sus compañeras, y no tolerando el “no” de una de ellas, se des-borda en variados insultos: “perra, forra, negra pata sucia cancerígena”.

En el ámbito social, estando en un negocio con su padre, pasa pidiendo limosna un indigente, expresando “D”: “ negro cancerígeno”.

Además, se repite “el mentir” en diversas situaciones, independientemente del ámbito.

Algunas preguntas desde mi lugar de analista:

“¿será posible trabajar con “D”, él lo permitirá?”

“¿será posible llegar a “D” desde algún lugar y brindarle un espacio de escucha y contención de sus des-bordes? ¿será posible construir un borde para contener a “D”?”.

Primera entrevista con”D”:

Al ingresar al consultorio, se muestra algo tenso, con la mirada inquieta, como observando todo el lugar.

Ante la pregunta: ¿para vos, qué hace un psicólogo? ¿por qué pensas que estás acá?, manifiesta: “un psicólogo trabaja la mente humana, los problemas emocionales, las enfermedades de la mente humana. Me peleaba con mi mamá, enojado, agitado y después pedía perdón. Con mi hermana también discutía, estaba enojado”.

En el desarrollo del encuentro relata a medias lo sucedido, disfrazando su discurso, comenzando a jugarse un decir a medias que no puede ocultar la emoción que se repite: el enojo.

Ante esto, intevengo intentando correr ese disfraz, haciéndo hincapié en relación a la empatía con un otro, el dolor que uno mismo y un otro puede sentir ante ciertas palabras, así como sobre la gravedad de algunos de sus actos, buscando comenzar a construir un límite y al mismo tiempo conmoverlo en un intento de llegar a él.

Dando muestras de su inteligencia, se re acomoda y comienza a expresar lo “que el psicólogo quiere escuchar”, en un intento racional de “hacerse cargo de sus errores”.

De pronto, “D” descubre en el árbol que se encuentra por fuera de la ventana, un nido con un pájaro y sus pichones, llamando su atención y mostrándose enternecido. Aparece dulzura en su mirada, siendo un indicador de conexión emocional que escapa a su control, en medio de tanta resistencia discursiva.

Algo se juega: expresiones más allá del discurso

“D” en las siguientes semanas retorna a vivir con su madre y relata con alegría haber aprobado casi todas las materias, solo restándole una.

En el devenir de los siguientes encuentros, en un intento de romper su resistencia discursiva, comienzo a proponer diversas formas de expresión que se escapen de su control consciente.

Castillo, dragones y bolas de fuego: ¿cómo sería invadir un reino?”

 

“D” manifiesta que le gusta dibujar. Lo invito entonces a que dibuje y arme una historia.

Toma una hoja de manera apaisada, dibujando primero un castillo con un muro alto, con su parte superior en forma de puntas. Al castillo le vienen bolas de fuego.

 

 

 

“El dragon de la curiosidad tenía la curiosidad de cómo sería invadir un reino”, ¿invasión similar tal vez a la realizada por “D” al reino de su hogar, y de su

 

escuela? Curiosidad que adquiere la forma de bolas de fuego que incendian los distintos aspectos de su vida.

“Toda la familia quiso hacer un pacto, pero el dragón se cansó y se comió a la reina y al rey”. Podría pensarse así que el “dragón de la curiosidad” hace referencia a los aspectos impulsivos de “D”, teniendo cara de bueno, pero siendo un dragón que invade un reino y se come al rey y la reina (sus padres), comenzando a reinar el príncipe (“D”) y la princesa.

El “dragón de la bondad” se encuentra “viviendo” en la parte inferior del castillo, a modo de un sótano, como oculto, encerrado y sin poder salir. Dragón atrapado, pero que existe en su mundo interior, emociones con las que todavía no logra conectarse.

“El dragón de la inteligencia se encuentra muy lejos, viniendo y queriendo llegar, pero muy lejos todavía.” Podría pensarse en la inteligencia de controlar sus impulsos y poder conectarse con otros aspectos emocionales que se encuentran relegados.

A partir de estos señalamientos sobre el dibujo, “D” se muestra sorprendido al descubrir que en el espacio del consultorio, el discurso disfrazado no es suficiente para simular, ya que trabajamos con diferentes formas de expresiones que están más allá de su decir verbal.

Equilibrista y torres caídas”

En el escritorio del consultorio se encuentra un equilibrista, juguete que llama la atención de “D”. Comienza a “hacerlo hacer equilibrio”, poniéndolo al borde y viendo hasta donde resiste sin caerse.

Ante esto, señalo: “el equilibrista se parece a nosotros, en diferentes momentos de su vida atraviesa situaciones en las que está parado tranquilo haciendo equilibrio con ambos pies, en otras queda al borde sosteniéndose con un solo pie, y en otras más complicadas se cae. Si lo relacionamos con vos, que le pasaría al equilibrista?.” “y.. “D” se cayó de espaldas”.

Es de destacar que en este tipo de caída, no se tiene forma de amortiguar el golpe: expresión gráfica del dolor del impacto que le generó su propia caída.

A continuación elige para jugar un juego compuesto por varias maderitas, las cuales una sobre otra construyen una torre. El objetivo es ir de-construyendo la torre (retirando las maderitas de la parte inferior) para reconstruirla (colocando esas maderitas en la parte superior). La idea es ir retirando las maderitas que no sostienen la torre, que no son su punto de apoyo, sino la torre comienza a tambalear hasta caerse.

“D”, jugaba una y otra vez, y no podía dejar de retirar las maderitas que son punto de apoyo, cayendo la torre reiteradas veces, sin lograr crecimiento y reconstrucción.

Podría pensarse en sus dificultades para hacer equilibrio en su vida, “detonando” sus propios puntos de apoyo, incendiando así “con bolas de fuego los distintos aspectos de su reino”, e incluso derribando el punto de apoyo de aquellos otros a los que quiere pero no puede dejar de agredir.

Este juego se repitió en encuentros consecutivos, hasta que “D” logró preservar y cuidar los puntos de apoyo de la torre, creciendo esta a una altura cada vez mayor.

Mentiras: Alerta Roja!”

“D” selecciona un juego de mesa llamado “Alerta Roja”: “el tablero del juego es el plano de una ciudad, en la que se encuentra oculto un barril radioactivo, que es llevado en diferentes medios de transporte. El mapa está numerado y diferenciado por colores, según el transporte. Un participante traslada el barril, y el otro hace de detective para descubrirlo, teniendo que adivinar en que número se encuentra en cada jugada”

En el despliegue lúdico, “D” se muestra muy entusiasmado, comenzando a jugarse “la mentira y el engaño” a la hora de deducir mediante el discurso, los tonos de voz, y las miradas sobre el tablero, en dónde se haya oculto el barril radiactivo. Juego de “ver la mentira en el otro”, mentira habilitada como parte del juego.

De esta manera, se puede diferenciar la mentira como pemitida dentro de un juego, de aquella mentira a un otro en la vida cotidiana, que puede lastimar tanto a un otro como a uno mismo.

Medio corazón, posibilidad “D-encuentro”:

Con el transcurrir de las sesiones, “D” comienza a mostrarse cada día más relajado, cambiando su mirada. Se lo ve alegre, contento y sonriente. Mejora su convivencia a nivel familiar y escolar.

Los des-bordes son contenidos ante el borde simbólico que se fue construyendo en ese más allá del decir, diciendo de otras maneras (expresiones gráficas y lúdicas) que permitieron llegar a su mundo interior, habilitándose la conexión con sus emociones.

En una de las últimas entrevistas, es traído al consultorio por su madre, y antes de entrar la abraza , le da un beso y le hace un gesto con su mano, repitiendo su madre ese mismo gesto.

Ante mi pregunta sobre que quiere decir eso, responde: “es la mitad de mi corazón que se lo doy a mi mamá para que ella lo complete con su mitad..”

Lic Germán Rothstein

Contribución Plástica: Marisol M

https://marisolm-arte.blogspot.com.ar/

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2 comentarios en ““Dragones, torres caídas y corazones partidos””

  1. Lo felicito Licenciado!! Me encantó el relato!! Muy lindo, se entiende bárbaro y se nota su evolución! Es una muestra de como nos afecta a los hijos los problemas de la casa donde vivimos y cómo nos cuesta como preadolescentes llevar esa situación de no reconocer que nos pasa. Por suerte hubo intervención, ojalá lo haya para todos los niños!

  2. Sumamente interesante….terrible situación familiar inicial… enorme sufrimiento de D….
    Sorprendente desarrollo de la terapia… muy inteligente, humana y profesional!!
    Felicitaciones !!!

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