Escritos, infancia, Marisol M., Psicología

“Valientes soñadores, con alas de colores”

Cuando un país atraviesa momentos de crisis socio-cultural y económica, el mayor impacto es sufrido por los niñ@s.
Esto queda en evidencia cuando llegan al consultorio niñ@s en situación de vulnerabilidad.

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adolescencia, Escritos, GARG, Psicología

“Miradas: una historia de colores”



Mirar, ser mirado, mirar-se uno mismo. La importancia de la mirada para cada sujeto, es tal que algunas personas se sienten sujetas a la mirada de un otro: padre, madre y demás actores sociales.
Mirada que puede adquirir distintos matices: volverse reconocimiento en algunos casos, y en otros juzga y se torna muy cruel.
Pero más allá de como sea significada esa mirada, esa mirada de otro es importante y necesaria para que cada sujeto se sujete y sostenga en ella.
En algunos casos, esa mirada de un otro es tan invasiva, que el propio sujeto queda entrampado, mirando desde los ojos y desde el deseo de otro que mira por él. Es mirado por otro, olvidándose de mirar-se a sí mismo.
Pequeña historia clínica: “una paciente de 16 años llega a mi consultorio presentando síntomas en su cuerpo que generaban que se desconecte del mismo. Con el transucurrir de las sesiones, se escucha como su discurso, está tomado por un otro y sus necesidades. Ante preguntas relacionadas con el deseo de la paciente, remitía nuevamente a ese otro que la invade y habla por ella. Ser mirada por un otro sin poder mirarse a sí misma, estar perdida en la mirada del otro.
Luego de meses de trabajo, aparece como pregunta desde mi lugar de analista: “¿cómo te ves a vos misma?” “Yo me veo de colores, según mi estado de ánimo: verde, naranja, rosa, azul. Y a …. (ese otro que miraba por ella) veo que su color es negro.”
 
La paciente, logró por primera vez cuestionar y correrse de la “mirada negra” de ese otro invasivo, pudiendo mirar desde su deseo, encontrar su mirada, mirada propia que le permite “verse de colores”.
 
Texto: Lic Germán Rothstein
 
Contribución Fotográfica: GARG

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adultez, Escritos, Marisol M., Psicología

“Y de pronto…, pequeña crónica de una generación”

 

 

Este texto tiene como intención abrir interrogantes que nos permitan pensar acerca de la pertenencia a la generación de jóvenes nacidos en la década del 80, generación marcada en sus diferentes etapas por complejos atravesamientos.

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adolescencia, adultez, Escritos, Psicología

“Cuestiones de un extraño sentir…”

 

En pleno siglo XXI, sostener una relación de pareja desde un lugar saludable se ha vuelto algo complicado.
Aquellas formas llamadas “tradicionales” de pareja y familia fueron mutando. Incluso la llamada “familia nuclear” ha ido desapareciendo, hasta volverse una excepción, dando lugar a la “familia ensamblada”. Esta última podría pensarse como una muestra de lo efímero y del escaso sostén en el tiempo de las relaciones de pareja: en pocos meses se separan, entablan nuevos vínculos y “casi sin conocerse” empiezan a convivir, trayendo al mundo a nuevos hijos.
Tal vez esta tendencia sea una manifestación de las dificultades, cada vez mayores, de los sujetos al momento de conectarse con sus emociones. En el acercamiento a un otro, pareciera resultar fácil hablar sobre cuestiones superficiales y realizar comentarios efímeros sobre la cotidianeidad, sumado a una creciente banalización de la sexualidad que se ha tornado moneda corriente.
Pero… ¿que sucede cuando se comienza a sentir?
En ese momento se escucha que aparecen miedos, inseguridades, tendencias a huir de alguno de los integrantes de la pareja, confusiones (no entendiéndose muchas veces, como se acaba un vínculo que supuestamente venía creciendo y en el que ambos se sentían en armonía).
De esta manera, suelen llegar pacientes cuyo motivo de consulta es la confusión que aparece a la hora de sentir, planteándose como posibilidad dejar a sus parejas, siendo repetida la expresión: “no se qué hacer con lo que siento…”. Ante esto, se comienza a trabajar sobre sus dificultades a la hora de acercarse y conectarse con sus emociones, abriéndose diversos interrogantes.
Pero también aparecen en otros pacientes, manifestaciones de enojo, dolor y tristeza cuando son dejados, estando la huida del lado de sus parejas. Dicen no entender, sintiendo frustración e impotencia ante la paradójica y loca frase que resuena y se repite: “Te quiero, te amo… por eso no puedo estar con vos”.
Curiosa época esta que nos toca vivir, en la que se ha vuelto extraño y temido el sentir, siendo habitual lo efímero y el huir…

 

Lic Germán Rothstein

Firmado por: SAFE CREATIVE, S.L.. A fecha: 07-may-2017 18:20:28 UTC
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adultez, Escritos, GARG, infancia, Psicología

“Por – Menores de ser niños, Por – Mayores de ser padres”

Ser niño, ser niña. Ser hijo, ser hija.
Ser hombre, ser mujer. Ser padre, ser madre.
Roles tan nombrados, pero que a veces se sienten tan complicados.

Ser niño pareciera ser algo que se vive con espontaneidad: permitirse jugar,
disfrutar de la infancia, y a la vez todos esos miedos que produce el “ir creciendo”. Pero
eso que a los ojos de los adultos parece ser tan sencillo (“solo juegan y no se preocupan
por nada y encima se portan mal”, se escucha decir por ahí a algunos padres), para los
niños no lo es tanto.
Jugar es la cosa más seria e importante del mundo, y en muchos momentos viven
su vida desde el juego y la fantasía.
Aunque a veces, este estado de fantasía se ve interrumpido por la cruel realidad
socio – económica de algunas familias, donde no alcanza para que los niños coman, o
tengan calefacción y agua caliente en sus hogares, no estando cubiertas muchas de sus
necesidades básicas.
A pesar de estas situaciones, los niños se abren camino a su manera y como
pueden, siendo cada uno de ellos único y diferente. A veces encontramos algunos que
son muy callados y les cuesta juntarse con sus compañeros a jugar, y también están esos
otros que no pueden quedarse quietos ni un momento, sin que ni siquiera ellos mismos
sepan por qué.
En esos momentos es muy importante acompañar al niño en su crecimiento, con
las primeras reglas que permitan la conformación de hábitos, y los encargados de esta
tarea fundamental son los adultos responsables de estos niños: papá y mamá en casa, y
los maestros en la escuela. Tarea ésta que en un principio parece sencilla, pero que a la
hora de llevarlas a cabo no lo es tanto:– Decir que NO a un hijo en el momento adecuado, y sostener ese NO a pesar de
sus caprichos (“cuando muchas veces un adulto se siente que “es malo” por decir que
NO, siendo a veces ese NO la respuesta necesaria y saludable que un niño necesita oír”).– Poner y sostener un límite desde la palabra diciendo un NO, sin necesidad de
violencia física ni verbal, ni intentando negociar con ese niño (“si te portas bien te
compro tal o cual cosa”).– Contener y abrazar a un niño que a veces no puede parar de moverse, que está
nervioso e inquieto, y otras veces angustiado y triste (“en ocasiones es difícil para los
adultos porque al intentar abrazar y contener al niño, internamente se sienten tan
nerviosos o angustiados como el propio hijo”).
Esta breve enunciación de situaciones, ha sido un intento de mostrar a los padres y
madres lo importante de abrazar, contener y dar afecto a un niño durante su crecimiento.
De esta manera, el ser padre y ser madre es poder sostener a los niños en su
crecimiento, pero ¿qué sucede cuando estos padres y madres no pueden sostenerse a
ellos mismos por sus propias historias de vida y sufrimientos?
¿cómo ser padre y madre, cuando muchas veces los propios padres de los hoy adultos,
no cumplieron con su función?
Pero por más difícil que suene y se sienta para un adulto el sostener a un niño
desde el ser padre y ser madre, no hay justificación posible para abandonar y ejercer
cualquier tipo de maltrato y violencia sobre un niño.
Así podría pensarse que llegamos a un estado en que tanto niños como adultos
desean lo que no tienen: “los niños ser grandes para dejar atrás los problemas y pormenores de una infancia que se siente difícil, y los padres ya no ser adultos y volver a ser
niños para quitarse de encima los por-mayores de ser grandes, que se sienten
insoportables e insuperables”.

Texto: Lic Germán A. Rothstein

Contribución Fotográfica: GARG

Firmado por: SAFE CREATIVE, S.L.. A fecha: 01-oct-2017 21:39:59 UTC
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Escritos, GARG, Psicología

“Des-conectarse para encontrarse y re-crearse”

En la actualidad ante un momento “sin nada que hacer”, darse el tiempo de esperar, sin recurrir a algun medio audiovisual que llene el momento ocupando la mente, parece algo extraño.
Frente la sensación de estar solo con uno mismo, en una especie de automatismo se recurre al celular, computadora o televisor, para disimular de manera instantánea ese vacío. Pero justamente, en ese di-simular, se simula sentirse lleno por una imagen vacía, o por un chat en el que muchas veces no hay demasiado que decir, solo llenar un espacio.
¿ Y si en vez de recurrir a este automatismo de conectar con esos tentadores aparatos, uno se diera el tiempo de soportar esa sensación de “estar solo”, intentando a partir de ese “soportar” conectarse con uno mismo?
Ante la siguiente pregunta a distintos pacientes en consultorio, se repite una misma respuesta: – “¿hay algo que te guste? ¿tenes una pasión?” , – “…(silencio) no se…”
En esta cultura de lo inmediato, donde lo mediato hace sentir insoportable la tan necesaria posibilidad de espera , aparece como contraposición “el automatismo” versus “la pasión”.
De esta manera, hacer el esfuerzo de “darse el tiempo para”, posibilitaría comenzar a descubrir aquellos aspectos que permitan poner en movimiento la pasión.
Y esa pasión, puesta en movimiento y en directa conexión con el deseo, habilita a cada sujeto a encontrarse en un punto consigo mismo, dando lugar a sueños, creatividad y expresión artística. Para expres-arte artítisticamente es importante “darte tiempo para tener un tiempo de arte”.
Así, darse el tiempo a uno mismo es esperarse para encontrarse y re crearse.

Texto: Lic Germán Rothstein

Contribución Fotográfica: GARG

Firmado por: SAFE CREATIVE, S.L.. A fecha: 01-may-2017 20:39:12 UTC
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