
Nací en 1979. Durante mucho tiempo creí pertenecer a la Generación X, hasta que la escritora e investigadora Sarah Stankorb introdujo un término preciso para nombrar mi coordenada en el tiempo: Xennial. Una micro-generación de frontera. Un puente. El último eslabón de una humanidad que se estructuró en el barro de lo analógico, pero que tuvo que desembarcar, ya en su juventud y adultez, en las veloces orillas de la hiperconexión digital.
Habitar esta frontera temporal otorga un privilegio clínico y existencial inmenso: la posibilidad de ser un traductor entre dos mundos. Quienes nacimos en esta franja no miramos la tecnología con el terror paralizante de las generaciones anteriores, pero tampoco padecemos la inmersión hipnótica de los nativos digitales, quienes no conocen otra textura de la realidad que el cristal de una pantalla.
El chasis analógico y la ética de la falta
Mi psiquismo —mi «chasis» subjetivo— se forjó en la fricción de lo físico. El deseo, en aquel entonces, estaba intrínsecamente ligado al tiempo, a la espera y a la demora. Desear la música de Queen implicaba el esfuerzo de ahorrar, la ceremonia de peregrinar a comprar un casete y el acto solemne de escucharlo de principio a fin. Escribir no era deslizar los dedos sobre un teclado predictivo que nos ahorra el trabajo de pensar; era sentir la resistencia mecánica de una máquina Olivetti, donde cada letra requería una tracción motriz y cada error nos costaba el trabajo de enmendarlo. Jugar al fútbol no era un evento hiperproducido frente a un monitor, era rasparse las rodillas en la intemperie innegociable del potrero.

Toda esa demora, toda esa fricción cotidiana con Lo Real (en términos lacanianos, aquello que no se puede domar ni simbolizar por completo), nos enseñó algo que el mercado actual intenta extirpar: la tolerancia a la falta. Aprendimos que el obstáculo y el esfuerzo no eran un castigo, sino la condición misma para que el deseo respirara.
Desarmar el simulacro
Estar parados en este punto intermedio de la historia nos da una agudeza visual particular. Funciona como un antídoto. Al haber conocido un mundo donde la verdad tenía textura, peso y resistencia, se vuelve imposible no cuestionar los montajes de nuestra época.

Esta distancia crítica nos permite desarmar las ilusiones colectivas —para no llamarlas delirios masivos— que el mercado digital nos vende como realidades absolutas. Podemos ver la «burbuja» desde afuera. Entendemos rápidamente que detrás del éxito prefabricado, de las narrativas sin fricción y de las conexiones asépticas, opera la matriz de un simulacro diseñado para anestesiar la angustia.
El desembarco digital y la clínica actual
Hoy, ese mismo chasis analógico es el que me permite sentarme frente a una pantalla a la medianoche y exprimir las herramientas más sofisticadas de la inteligencia artificial para potenciar un texto, o gestionar la estructura digital de mi clínica. Uso la tecnología para expandir mi voz, pero con una certeza innegociable: la herramienta me sirve a mí, no al revés. El algoritmo no me dicta qué desear.
En el consultorio, esta posición de frontera se vuelve un acto analítico vital. Frente a una época que exige anestesiarse en burbujas de inmediatez, mi tarea como psicoanalista es, muchas veces, oficiar de traductor. Es ayudar a quienes están asfixiados en la velocidad del vacío a recuperar el valor humano de la pausa. A recordarles que el amor, la salud mental y la intimidad verdadera siempre requieren ensuciarse un poco las manos, cuestionar la ilusión y aceptar que, para sentirnos vivos, tiene que haber un poco de roce.
Lic. Germán Rothstein @psicorosty | www.psicorosty.com
📚 Referencias y lecturas que dialogan con este texto:
- Freud, S. (1921). Psicología de las masas y análisis del yo. Amorrortu Editores. (Para comprender cómo el sujeto cede su capacidad crítica frente a las ilusiones colectivas).
- Lacan, J. (1962-1963). El Seminario, Libro 10: La angustia. Paidós. (Sobre la relación entre el deseo, la falta y la irrupción de Lo Real).
- Baudrillard, J. (1978). Cultura y simulacro. Editorial Kairós. (Concepto clave para entender la hiperrealidad contemporánea y la sustitución de lo real por representaciones).
- Stankorb, S. (2014). Reasonable People Disagree about when Generation X Ends and the Millennial Generation Begins. GOOD Magazine. (Ensayo fundacional sobre la delimitación de la generación Xennial).



