“Sentires fugaces: una estrella renace”

 

 

Contemporáneo de Picasso y de Freud, Einstein elabora la Teoría de la Relatividad que se demoró en ser documentada casi quince años. Durante varios eclipses los fotógrafos intentaron capturar la imagen de la luz de una estrella lejana pasando cerca del sol. Los días nublados y las limitaciones típicas de la época no acobardaron a los técnicos. Finalmente comprobaron que la luz de una estrella lejana se acercaba al sol en el momento del eclipse que permitió que la luna – una invitada incómoda sin la cual nada de esto hubiera sido posible – nos dejara ver en la sombra de la estrella mayor para que la lejana sesgara su impronta. De eso se trata, de ver la curva en la trágica rectitud inamovible de las relaciones humanas. Estas estrella no serán fugaces siempre que las consideremos como una travesía y no como un final de obra.

                                                                                                 Mauricio Gutierrez

 

 

Este texto surge a partir del relato de una paciente de 25 años, a quien nombrare como “Estrella”. Ella es la hermana mayor de varios hermanos y única hija mujer.

Como motivo de consulta, expresa:

“Hace casi dos años me separé, fue una relación muy  tóxica. Los primeros meses lloraba todo el tiempo, me subía a los colectivos y cuando frenaban sentía que no arrancaban más… lloraba todo el tiempo y no sabía por qué. Hoy en día de la nada me pongo nerviosa y no sé por qué.”

Desde su llegada al consultorio y por varias entrevistas, el discurso de Estrella se centra en su ex pareja y padre de su hija (de cuatro años de edad):

“Lo conozco a mis 16 años, él tenía 21 años. Empezó todo re bien, hasta que aparecen actitudes raras, se escondía, tomaba alcohol, manejes raros, consumía cocaína. Nunca se dejó de drogar.”

Relación que se inicia rompiendo reglas, ruptura de ley que marca un vínculo, comenzando a “estrellar a Estrella”: al momento de conocerlo ella era menor de edad. Marca que no aparecía ni aparece en su discurso, es puesta en palabras.

“A mis 18 años quedo embarazada, me dejaba muy sola. Se adelanta el embarazo, nace mi hijo, pero muere a los diez días por una bacteria intrahospitalaria. En ese tiempo estaba todo el día en el hospital, y a veces no lo podía controlar y ver si se drogaba. No pude llorar a mi hijo, me tuve que enfocar en él. Una vez desapareció 24 hs, yo no dormía, estaba muy angustiada, llegue a pesar 41 kg, no comía, nerviosa todo el tiempo.”

No poder dejar de ser funcional a un adicto, quedando atrapada en su red de manipulación, renunciando a sí misma, a su angustia.

Repetición que se puede leer en su discurso: “ya me estaba comiendo de nuevo la misma historia”.

Gran renuncia subjetiva: borrar la propia historia. En sus decir-es su historia de vida es ex -propiada, siendo la historia de vida de otro (su ex).

“A mis 20 años quedo embarazada de mi hija. Cuando nació ella, él ya no me importaba tanto. Dos años después me separo, lo termino echando. Pero, ¿por qué me siento mal y sigo llorando si no lo amo más? Cuando me separé me sentía tan vacía, no tenía ganas de estar más. ”

¿Llanto por otro, o por la renuncia a sí misma y su propia historia durante años? Vacío de otro, des-encuentro con su propia historia, vacío de sí misma.

La fuerza de las palabras comienza a hacer marca en Estrella, y con el transcurrir de los encuentros “rompe con su ex” en sus decir-es, pudiendo comenzar a hablar de alguien más:

“Siempre espero a ver qué me dice mi vieja, su aprobación. Me da bronca, quiero decidir por mí y no puedo. Mi mamá me cagaba a palos desde nena, me pegaba demasiado. Me decía que me pegaba porque me portaba mal, era rebelde, pero no hay justificativo para pegarme así. Mi vieja me dañó. Siempre me dijo que era rebelde, mal educada, fría, asquerosa, y pensé que era así.”

Angustia y llanto comienzan a emerger, al poder nombrar luego de años algo que estaba guardado, “dejado a un costado”.

Dejar a un costado un recuerdo doloroso, dejar-se a un costado a sí misma. Re- encuentro progresivo con su propia historia, re-encuentro con sí misma.

Daños sentidos son nombrados: una madre que daña su infancia, un hombre mayor que daña su adolescencia y juventud. Marcas de dolor, conexión con sus sentir-es.

“Además yo de chica tenía un cuaderno en el que dibujaba y escribía, me gustaba mucho… Pero mi vieja lo leía a escondidas, ¡me dio bronca y lo rompí! Nunca más dibujé, deje de hacerlo y me gustaba (angustia).”

Primer indicador de disfrute perdido que aparece en el discurso de la paciente. Deseo desplegado en el trazo de sus lápices. Forma de expresión invadida y contaminada, es dejada y abandonada.

¿Será posible para Estrella re-encontrar a esa niña perdida en medio de tanta violencia, a partir de su expresión artística?

El habilitarse a manifestarlo en consultorio, permite a la paciente a poder decir aquello que siente a su madre:

“Salí de acá, molesta, dolida. Le dije de todo, discutimos muy mal. Yo de chica le tenía mucho miedo a ella, pero le pude decir de todo.”

A los pocos días, Estrella tiene un ensueño diurno (“Freud designa con este nombre a un guión imaginario en estado de vigilia, subrayando la analogía existente entre este ensueño y el sueño. Los sueños diurnos constituyen, como el sueño nocturno, cumplimientos de deseo”. Diccionario de Psicoanálisis J. Laplanche; J: B. Pontalis):

“Estaba en la ducha, respiré y sentí que podía respirar bien. Se me vino la imagen que tenía dos bolsos pesados, uno en cada mano. A uno lo había dejado, pero al otro lo cambiaba de mano una y otra vez, pero me seguía pesando. De pronto solté los dos y me siento bien. Estaba en una estación rara, largo los bolsos, pero no me tomo ni un micro, ni un tren, ni nada. Simplemente me voy caminando”.

Un baño de profunda limpieza. Bolsos con nombre propio, bolsos que al ser nombrados comienzan a ser soltados. Ensueño que concreta deseo de soltar a quienes la marcaron y le “contaminaron su historia”. Libertad sentida sin necesidad de viajar miles de kilómetros en micro o tren, belleza en la simpleza del caminar libremente.

En uno de los últimos encuentros, Estrella expresa:

“No puedo dejar de estar enojada con mi mamá. Cuando estoy sola disfruto, hay otra energía, otra luz.” Ante esto se abre como pregunta: “¿con qué colores podes asociar esta energía?”

“Cuando está mi vieja, la energía es de color azul oscuro, hay humo. Cuando estoy sola veo todo despejado, celeste. Si fuera de noche, si está mi vieja el cielo se pone todo rojo, con tormenta, nublado. Pero si estoy sola veo todo estrellado.”

Asociación que marca un antes y un después. Un enojo constante que no cesa genera un despliegue de energía, a modo de una estrella que brilla enfurecida.

Energía que necesita ser transformada, una Estrella pide ayuda a gritos mientras destella.

Cabe destacar que su nombre real hace referencia a la “estrella más bella”, un nombre cuyo significado estuvo perdido y olvidado por años.

Nombre e identidad comienzan a ser re-encontrados:

«Decir-es que suenan,

Trazos despliegan sus colores marcando el firmamento,

un brillante titilar despliega su luz,

y en el horizonte resplandece una estrella…

una Estrella que comienza a sentirse la más bella.”

 

Lic Germán Rothstein

Contribución plástica realizada por Estrella

Texto comentado por Mauricio Gutierrez

Firmado por: SAFE CREATIVE, S.L.. A fecha: 16-jun-2018 1:47:36 UTC
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