Vivimos en una época donde acceder a la imagen del otro está a un solo clic de distancia. Sin embargo, esta hiperconexión y la digitalización de los vínculos han generado un efecto paradójico: un rechazo a la vulnerabilidad del encuentro real.
En esta nueva columna para el programa «Salud Total», analizamos cómo la sobreoferta de estímulos desdibuja el enigma necesario para desear. Abordamos el fenómeno contemporáneo de parejas que eligen vivir «juntos pero separados», el uso del sexting como un escudo protector, y por qué la virtualidad nos roba dimensiones fundamentales del encuentro, como el registro del olor y la presencia física del otro. Desde la mirada del psicoanálisis, exploramos cómo sostener el deseo cuando la falta parece haber desaparecido de la pantalla.
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