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“Por – Menores de ser niños, Por – Mayores de ser padres”

Ser niño, ser niña. Ser hijo, ser hija.
Ser hombre, ser mujer. Ser padre, ser madre.
Roles tan nombrados, pero que a veces se sienten tan complicados.


Ser niño pareciera ser algo que se vive con espontaneidad: permitirse jugar,
disfrutar de la infancia, y a la vez todos esos miedos que produce el “ir creciendo”. Pero
eso que a los ojos de los adultos parece ser tan sencillo (“solo juegan y no se preocupan
por nada y encima se portan mal”, se escucha decir por ahí a algunos padres), para los
niños no lo es tanto.
Jugar es la cosa más seria e importante del mundo, y en muchos momentos viven
su vida desde el juego y la fantasía.
Aunque a veces, este estado de fantasía se ve interrumpido por la cruel realidad
socio – económica de algunas familias, donde no alcanza para que los niños coman, o
tengan calefacción y agua caliente en sus hogares, no estando cubiertas muchas de sus
necesidades básicas.
A pesar de estas situaciones, los niños se abren camino a su manera y como
pueden, siendo cada uno de ellos único y diferente. A veces encontramos algunos que
son muy callados y les cuesta juntarse con sus compañeros a jugar, y también están esos
otros que no pueden quedarse quietos ni un momento, sin que ni siquiera ellos mismos
sepan por qué.
En esos momentos es muy importante acompañar al niño en su crecimiento, con
las primeras reglas que permitan la conformación de hábitos, y los encargados de esta
tarea fundamental son los adultos responsables de estos niños: papá y mamá en casa, y
los maestros en la escuela. Tarea ésta que en un principio parece sencilla, pero que a la
hora de llevarlas a cabo no lo es tanto:
Decir que NO a un hijo en el momento adecuado, y sostener ese NO a pesar de
sus caprichos (“cuando muchas veces un adulto se siente que “es malo” por decir que
NO, siendo a veces ese NO la respuesta necesaria y saludable que un niño necesita oír”).
Poner y sostener un límite desde la palabra diciendo un NO, sin necesidad de
violencia física ni verbal, ni intentando negociar con ese niño (“si te portas bien te
compro tal o cual cosa”).
Contener y abrazar a un niño que a veces no puede parar de moverse, que está
nervioso e inquieto, y otras veces angustiado y triste (“en ocasiones es difícil para los
adultos porque al intentar abrazar y contener al niño, internamente se sienten tan
nerviosos o angustiados como el propio hijo”).
Esta breve enunciación de situaciones, ha sido un intento de mostrar a los padres y
madres lo importante de abrazar, contener y dar afecto a un niño durante su crecimiento.
De esta manera, el ser padre y ser madre es poder sostener a los niños en su
crecimiento, pero ¿qué sucede cuando estos padres y madres no pueden sostenerse a
ellos mismos por sus propias historias de vida y sufrimientos?
¿cómo ser padre y madre, cuando muchas veces los propios padres de los hoy adultos,
no cumplieron con su función?

Pero por más difícil que suene y se sienta para un adulto el sostener a un niño
desde el ser padre y ser madre, no hay justificación posible para abandonar y ejercer
cualquier tipo de maltrato y violencia sobre un niño.
Así podría pensarse que llegamos a un estado en que tanto niños como adultos
desean lo que no tienen: “los niños ser grandes para dejar atrás los problemas y pormenores de una infancia que se siente difícil, y los padres ya no ser adultos y volver a ser
niños para quitarse de encima los por-mayores de ser grandes, que se sienten
insoportables e insuperables”.


Lic Germán A. Rothstein


Firmado por: SAFE CREATIVE, S.L.. A fecha: 01-oct-2017 21:39:59 UTC
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1 pensamiento sobre ““Por – Menores de ser niños, Por – Mayores de ser padres””

  1. Es exactamente la realidad que nos despierta día a día .La falta de responsabilidad en los mayores,y que se refleja en la conducta de niños y adolescentes..Sin ejemplos familiares,los niños son meros navegantes sin destino final.Sólo disfrutan el momento y sin pensar el por qué y el para qué …y les cuesta reconocer la realidad familiar porque no han conocido ejemplos cercanos.

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