actualidad, Psicologia

“Cortes en la nada, virtualidad en el vacío”

“Estar solo” en una época atravesados por la virtualidad, ¿es posible?, ¿es soportable?.
Amigos virtuales que se conectan a través de video juegos, amigos concretos con los que compartir cara a cara, escasean. ¿Qué sucede cuando los amigos virtuales parecieran ser esos únicos con los que se comparte algo en común?

Amigos virtuales que cada tanto se encuentran en alguna casa para “juntarse a jugar a la compu”. Paradoja en la que amigos virtuales se hacen concretos, se materializan para “juntos” (en un mismo espacio físico) volver a virtualizarse, arrastrados por la fuerza de una repetición irresistible hacia la virtualidad.
Momentos de “estar solo” en que se muestran a través de videos en la web, en busca de miradas virtuales, acumulando “me gusta” y “seguidores”. Videos en la web donde se confunde lo público y lo privado, pareciendo que mientras más intimidad se muestra, más mirada virtual se obtiene. Pivoteo constante entre expresión artística y exposición. ¿Cuando una expresión artística se convierte en exposición? ¿Cuando un sujeto pasa a ser consumido por la mirada virtual de otros seguidores, en un intento de dejar de sentir “la nada” en momentos de soledad y aburrimiento?
Niños, adolescentes y jovenes que ya no salen a jugar a la pelota. Niños, adolescentes y jovenes que se virtualizan en sus habitaciones “enchufados” a sus computadoras.
Ante la pregunta a pacientes : ¿que tal tu semana?: “Nada.. mire videos. “Nada… jugue al LOL”. Y que sentiste en esos momentos?: “(silencio) Nada..”
En esos momentos de “estar solo” recurren a: la virtualidad, el fumar marihuana, el inundarse de alcohol; obteniendo la sensación de llenarse por un rato, pero la NADA con fuerza se impone. Da lugar a un vacío que a veces se vuelve insoportable, apareciendo cortes en sus cuerpos, a modo de calmar la angustia que genera tanta NADA. Tal vez, en un intento de corroborar que todavía se siente algo en concreto, algo en un cuerpo físico, “cortan la nada” marcando un punto de encuentro con lo concreto, lastimándose el propio cuerpo.
Cuando llegan al consultorio, se interumpe la virtualidad, se encuentran con un analista (un otro no virtual) que brinda la posibilidad de nombrar y poner palabras a ese vacío, conectándose el paciente con sus emociones, comenzando a instalar un corte en esa nada, un corte con palabras… palabras que marcan sin lastimar el propio cuerpo.

 

Lic Germán Rothstein
Firmado por: SAFE CREATIVE, S.L.. A fecha: 09-abr-2017 17:09:38 UTC
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